Durante el primer año de vida de un bebé, pueden surgir una serie de problemas asociados a la alimentación o a las circunstancias en las que ésta se produce. Poca o mucha comida, así como dificultades para digerirla, pueden ocasionarle al bebé pérdida de peso o sobrepeso.
Alimentación insuficiente
Cuando un niño está inquieto, llora habitualmente y no gana peso adecuadamente, a pesar de vaciar por completo la mama o el biberón, puede significar que no está recibiendo la alimentación suficiente.
Será entonces necesario aumentar el volumen de la toma o introducir una alimentación complementaria. Si la alimentación es insuficiente porque el niño no tiene capacidad de comer lo que se le ofrece, será necesario investigar la frecuencia de las tomas, la técnica de la alimentación, el material empleado y posibles enfermedades. En estos casos, la actitud a seguir vendrá dada por el problema existente.
Cuando un bebé no recibe la correcta cantidad de alimento, gana poco peso o lo pierde, se vuelve estreñido, irritable y con dificultad para dormir.
Alimentación excesiva
Por lo general, cabe esperar que un recién nacido no va a tomar cantidades excesivas, ya que cuando se siente saciado, rechaza el alimento.
Pero existen bebés “glotones” que se comen todo lo que se les ofrece. Una alimentación excesiva puede ocasionar molestias abdominales con regurgitación y vómito, y a la larga, que el niño engorde demasiado.
Una alimentación excesiva no sólo hace referencia a una dieta abundante. También lo es una dieta demasiado rica en grasas e hidratos de carbono. Ambas pueden producir molestias digestivas y un aumento de peso excesivo y demasiado rápido.
La obesidad es indeseable en cualquier momento de la vida. A menudo, un recién nacido alimentado de forma excesiva se convierte en un niño y adulto obeso.
Regurgitación y vómito
Se define el regurgitar o “escupir” como el hecho de que parte de los alimentos tragados, regresen a la boca durante la comida o poco después de ella. Si el alimento proviene del estómago y es en mayor cantidad, se llama vómito.
Hasta cierto punto, la regurgitación puede ser algo normal durante los primeros seis meses debido a la inmadurez del aparato digestivo propia de esta etapa de la vida.
Se pueden intentar disminuir las regurgitaciones:
- Si durante la comida, o después, el niño eructa el aire tragado.
- Si se le maneja con suavidad y no se le tumba inmediatamente después de la toma.
- Si al acostarle, la cabeza está por encima del resto del cuerpo, elevando ligeramente la cabecera de la cuna.
Cuando los vómitos son persistentes, debe ser investigada la causa.
24 Septiembre 2008
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