Después de nueve meses de embarazo y de un duro trabajo de parto, la ilusión de la mayor parte de las nuevas madres es volver casi de inmediato a la normalidad física anterior a la gestación, para dedicarse en exclusiva al cuidado de su bebé y volver poco a poco a sus actividades ordinarias.
La realidad es bastante diferente, pues en los días inmediatos al parto el cuerpo de la mujer sufre cambios importantes que hacen que esa vuelta a la normalidad tarde un poco más. Veamos esos cambios.
La anatomía se recompone
Inmediatamente después del parto, el útero empieza a reducir su tamaño y a contraerse hasta adoptar su tamaño y posición normal en el cuerpo de la madre. Esas contracciones, llamadas entuertos, son similares a las padecidas durante el parto, pero de mucha menor intensidad y pueden producir molestias a la madre.
La propia lactancia estimula la secreción de hormonas que provocan las contracciones del útero. Aproximadamente en dos semanas el útero está en su posición y tamaño normal. El cuello uterino, que se ensanchó mucho para dar salida al bebé durante el parto vaginal se va cerrando, al igual que la vagina y la vulva.
La pared abdominal, que se ha dilatado durante todo el embarazo, tarda algún tiempo en recuperar su firmeza y a muchas madres les parece que siguen teniendo el mismo cuerpo que durante e embarazo. La flacidez abdominal desaparece al cabo de unas semanas, pero ese periodo se reduce considerablemente y sus efectos son mucho mejores si se practica una buena recuperación física.
El aparato urinario interno, uréteres y pelvis renales, ha estado comprimido durante todo el embarazo por la presión del feto y poco a poco, durante un periodo entre 2 y 8 semanas después del parto, recupera su tamaño natural.
La lactancia
Durante todo el embarazo los pechos de la futura madre van creciendo de tamaño estimulados por la secreción hormonal. Después del parto, la secreción de prolactina provoca la producción de leche.
Esta primera leche, denominada calostro, tiene una composición rica en minerales y vitaminas y en elementos inmunológicos y es muy importante que el bebé la tome en sus primeras horas de existencia, pues influirá en su bienestar físico y desarrollo en los primeros días. Pueden ser unas gotas, pero es suficiente.
Durante las 48 primeras horas de vida el bebé necesita poco alimento. Además, el calostro estimula las primeras deposiciones del bebé, el meconio, que favorecen su desarrollo digestivo. Entre las 48 y las 72 horas del parto las mamas empiezan a producir auténtica leche materna.
Molestias de todo tipo y algunos remedios
El puerperio, el periodo posterior al parto, es un tiempo de cambios sobre los que muchas madres tiene poca información sobre los cambios y molestias que sufre su cuerpo. Estos son los más habituales:
Loquios. Son pérdidas de sangre de la vagina después el parto. Parecida a una menstruación pero más abundante y con coágulos. Al principio son de color rojo brillante, pero poco a poco van palideciendo hacia tonos marrones o amarillentos. Si recuperan el color rojo brillante o adquieren mal olor, con dolor o sin él, hay que acudir al médico pues son síntomas de infección. Hay que usar compresas bien absorbentes y cambiarlas a menudo y realzar una limpieza de la zona.
Suelo pélvico. La dilatación del embarazo deja flácida la zona perineal, entre la vagina y el ano, y toda la zona baja pélvica. El principal inconveniente es que la madre puede sufrir episodios de incontinencia urinaria al no controlar plenamente los músculos de la zona. Un simple golpe de tos puede provocar pérdidas de orina. Existen una serie de ejercicios sencillos, el más habitual es hacer como si se contiene la orina, para recuperar la fuerza de los músculos de la zona.
Pechos y pezones. La constante succión del bebé estimula la secreción de la leche materna. Los pechos se hinchan y no da tiempo a que el bebé los descargue. La madre sufre dolores por la presión de la leche y muchas veces ésta fluye de forma incontenible de sus pezones. Los sacaleches son útiles para eliminar esa presión dolorosa y hay que usar protectores para evitar manchas en la ropa. Los pezones son especialmente delicados durante al lactancia. Hay que mantenerlos limpios y secos después de cada toma y protegerlos con cremas adecuadas.
Muchas veces se agrietan e incluso sangran cuando el bebé los aprieta en su boca, con fuerte dolor para la madre. No hay más solución que limitar el tiempo de succión en los pezones doloridos. Durante la lactancia la madre debe controlar el estado de sus pechos y vigilar si aparecen dolores intensos, zonas enrojecidas, fiebre y malestar general, que pueden ser síntomas de infecciones como la mastitis.
Puntos. La generalización de la episiotomía, la escisión en la vagina para evitar desgarros durante el parto, hace que un buen número de mujeres tenga problemas con los puntos después del parto. Los puntos son reabsorbibles y desaparecen a los pocos días, pero durante ese periodo tiran y provocan molestias a la hora de orinar o de las deposiciones, con picores o dolores. Hay que extremar la higiene de la zona y lavarse con agua templada y sal y evitar humedades. El frío ayuda a reducir la inflamación y suele ser aconsejable tener a mano una bolsa de hielo.
La cesárea. Al ser una intervención quirúrgica en toda regla, la madre sufre todos los inconvenientes de cualquier postoperatorio. La cicatriz tarda un par de semanas en cerrarse y la madre se encuentra con dificultades para manejar a su bebé.
27 Octubre 2008
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quisiera saber cuanto tiempo despues del parto regresa el ciclo menstrual de la mujer,hace 2 mese tuvimos un bebe con mi esposa y aun no le regresa la menstruacion,ella esta dando pescho y toma pastillas para la presion.
gracias por su atencion