Es la pérdida de agua y sales en el organismo de los niños. En los lactantes y recién nacidos un 70 o 80 % es agua, por lo que cuando hay una pérdida de agua y sales por vía digestiva, renal o cutánea en forma de vómitos, diarrea, sudor excesivo, etc, se produce una deshidratación.
¿Por qué se produce?
La causa más frecuente es la gastroenteritis que provoca vómitos, diarreas y fiebre. Es más grave en los bebés ya que su organismo no es capaz de regular correctamente esta pérdida de agua y, además, no saben pedir agua, por lo que será la madre la encargada de reconocer los síntomas característicos de una deshidratación para poner remedio cuanto antes.
¿Cuáles son los síntomas?
Ante la sospecha de una deshidratación hay que llevar inmediatamente al niño a urgencias. Los síntomas más llamativos son: el niño está muy irritable y se queja; el pis es escaso y concentrado; la piel está muy seca y se forman pliegues con facilidad; tienen poca saliva y muy espesa y, en el caso de los bebés más pequeños, la fontanela suele estar hundida.
¿Cómo se trata?
El objetivo será restablecer el equilibrio del nivel de hidratación del organismo del niño. Para ello, hay que administrar líquidos por vía oral o, tal vez, a través de una vía intravenosa. Será el pediatra quien decida el método más eficaz. Lo que si es importante es actuar con rapidez.
Acude a urgencias si…
- El niño hace muchas deposiciones líquidas.
- Tiene mucha fiebre.
- Tiene la piel y los labios muy secos.
3 Abril 2008
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