Habla con tu hijo

Alberto Vela 12 de julio de 2016
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Desde que el feto tiene 14/15 semanas de gestación es capaz de oir ruidos del exterior, por eso es muy importante comenzar desde esa fecha a tener una comunicación verbal con él, sobre todo a partir del cuarto y quinto mes, por tanto habla con tu hijo desde que esté en la tripita.

Estos sonidos llegan filtrados a través de la barriga y del líquido amniótico al feto y sirven para estimular sus sentidos y ayudarle a tener un vocabulario más amplio y una facilidad de palabra mayor para su futuro, aparte de favorecer las relaciones maternales con tu hijo. En esta etapa también es beneficioso que tu pareja hable con el feto.

Igual de importante hablar con tu hijo cuando está aún dentro de la tripa es hablar con él cuando ya ha nacido. El momento del alumbramiento y los primeros días de vida del bebé suponen una experiencia muy traumática y el hecho de estar en contacto con la persona que te ha llevado encima 9 meses y el hecho de escuchar esa voz, que aunque cambiada, reconocen como muy cercana hace que esos momentos sean menos duros.

Durante toda su etapa de bebé debemos hablarle con un tono normal, con las palabras que usamos habitualmente, nada de llamar a las cosas como no son, el chupete no es el “tete” aunque él lo llame así tú debes seguir llamando a las cosas por su nombre, esto ayudará a que él entienda y aprenda a decirlo con mayor naturalidad.

El hecho de que a un niño le cueste más expresarse, suele ser considerado como menos inteligente, ya que debe hacer un mayor esfuerzo para mostrar sus ideas y sentimientos, pero tranquilo, lo más seguro es que si es el caso de tu hijo, en unos meses se iguale al resto. Hay que darles tiempo y cada uno es un mundo.

Para fomentar el habla con tu hijo puedes introducirle en el mundo de los cuentos, estos ofrecen una comunicación muy fluida y hacen que desarrollar su imaginación. Mientras tú estás leyendo, lo más probable es que te interrumpa constantemente con preguntas que le van surgiendo, que no te molesten estas interrupciones, el tener preguntas que formular es algo muy bueno.

Cuando hables con tu hijo debes hacerle comprender que lo que te cuenta te interesa, debes mirarle siempre a los ojos cuando mantienes una conversación con él e intentar mantener conversaciones fluidas acerca de cómo le ha ido el día, sus intereses e incluso hacerle tomar pequeñas decisiones que ayudarán a desarrollar su personalidad.

Llegada la adolescencia es el momento más complicado para mantener una comunicación con tu hijo ya que se consideran mayores y no ven necesidad en contar las cosas a los progenitores, pero hay que intentarlo haciéndole ver que do todo lo que te habla te interesa.

CategoríaEducación, Niños
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