Ya se acerca el verano, una de las mejores épocas del año para disfrutar con los niños al aire libre. El sol y el agua son fuentes inagotables de diversión y placer, pero hay que tomar unas sencillas precauciones para evitar problemas frecuentes en esta época, como las quemaduras solares.
Con el siguiente artículo aprenderéis a prevenir las quemaduras solares y a cuidar bien la piel del niño en la época estival.
El sol: fuente de energía positiva y negativa
El sol estimula la producción de vitamina D, que favorece la fijación del calcio en los huesos, y es fuente de salud para todos.
Sin embargo, los rayos solares también suponen un peligro para la piel. El sol emite diferentes tipos de radiaciones, siendo los rayos ultravioleta B (UVB) y los rayos ultravioleta A (UVA) los que tienen un efecto más importante sobre nuestra piel. Los rayos UVA son los responsables de la producción de melanina (que condiciona la pigmentación morena de la piel) a las pocas horas de la exposición al sol, así como del envejecimiento cutáneo. Los rayos UBV son los que producen el enrojecimiento de la piel, las quemaduras solares y la producción de melanina más tardía (la que aparece unos días después del enrojecimiento de la piel).
También los rayos UVB son los que más se han relacionado con la aparición del cáncer de piel.
La luz visible del sol no lesiona la piel, y los rayos infrarrojos producen calor y son los responsables de la pérdida de agua a través de la piel. Es importante el hecho de que la luz UVB, la más peligrosa para la piel, es invisible a nuestros ojos, y es capaz de llegar a la superficie de la tierra en los días nublados. Por eso podemos quemarnos en un día de playa con nubes.
La luz ultravioleta puede alterar la información genética de las células de la piel. Este daño genético es acumulativo y supone un mayor riesgo de cáncer de piel a largo plazo, de ahí la importancia de empezar la protección solar en la infancia.
Tipos de piel
Consejos para proteger la piel del niño frente al sol
Tened en cuenta los siguientes consejos para prevenir los efectos perjudiciales del sol sobre la piel de vuestros hijos.
- Debéis reducir el tiempo de exposición al sol durante las horas en las que hay más rayos ultravioleta, es decir, entre las 12 del mediodía y las 4 de la tarde. Notad que durante estas horas la sombra que proyectamos es menor que nuestra talla.
- No hay que exponer directamente al sol a los niños menores de 6 meses, ya que a esta edad se adaptan mal a las variaciones térmicas. A estas edades no es recomendable abusar de los filtros solares. Es mejor usar sombrillas y prendas de vestir que protejan la piel.
- Recordad que una exposición prolongada no garantiza un mejor bronceado. Lo más probable es que de este modo la piel se enrojezca y se queme.
- En los primeros 18 años de vida se recomienda usar filtros solares con factor de protección 15 o más.
- El término “pantalla” o “protección total” hace referencia a productos con factor de protección de 20 o más y protección UVA adicional.
- Debéis tener en cuenta el fototipo (capacidad de la piel para hacer frente a las radiaciones solares) del niño, para saber si se encuentra dentro de los grupos de riesgo que se pueden ver seriamente perjudicados por el sol. Elegid una crema protectora adecuada a su tipo de piel y a su resistencia al sol.
- En la infancia es mejor utilizar los filtros solares físicos (a base de óxido de zinc, óxido de titanio, óxido de hierro, caolina…) que los químicos, que pueden absorberse con más facilidad, produciendo efectos tóxicos o alergias.
- Para los niños se recomiendan los filtros solares resistentes al agua. Estos permanecen en la piel aunque el niño se bañe o sude.
- Debéis aplicar el producto 30 minutos antes de la exposición al sol y repetir la aplicación más veces a lo largo del día, sobre todo después del baño o si el niño suda mucho.
- La crema protectora debe aplicarse en cantidad suficiente y extenderse por todo el cuerpo, incluyendo orejas, manos y pies.
- Aunque la piel esté bronceada, hay que seguir protegiéndola.
- Debe usarse ropa protectora ligera : sombrero o gorro con ala ancha que proteja las orejas y los ojos, camiseta y pantalones. Así se previenen las insolaciones.
- El niño ha de beber mucha agua durante la exposición al sol para evitar la deshidratación.
- En caso de calor sofocante, el niño debe beber más líquido y reducir su actividad física. Si ha sudado mucho, además de agua, habrá perdido una cantidad de sales minerales mayor de lo normal. Debéis tener esto en cuenta a la hora de condimentar las comidas con sal.
- Al llegar a casa, un buen baño con agua tibia ayudará a eliminar los restos de crema protectora, así como la sal del mar o el cloro de la piscina.
- Tras la exposición al sol, debéis aplicar sobre la piel del niño leche o crema hidratante para reponer el agua perdida por el efecto de las radiaciones solares.
El sol no es siempre igual de peligroso
Debéis tener en cuenta las circunstancias que aumentan la cantidad de radiación solar:
- La nieve refleja el 80% de la radiación ultravioleta. La arena refleja el 25%. El agua refleja el 10%. La nubosidad solamente retiene el 10% de los rayos ultravioleta.
- Entre las 12 del mediodía y las 4 de la tarde los rayos son más peligrosos, ya que inciden más perpendicularmente sobre la tierra
- Cuanto mayor es la altitud, las radiaciones solares son más intensas debido a que hay menos atmósfera para filtrar su energía.
- Cuanto más cerca estemos del ecuador, las radiaciones serán más verticales y, por tanto, más intensas y perjudiciales.
Pieles especialmente sensibles a la quemadura solar
Hay que tener especial cuidado con el sol en caso de:
- Niños con fototipo I y II.
- Enfermedades que se caracterizan por una producción deficiente de melanina (vitíligo, albinismo).
- Enfermedades con fotosensibilidad, en las que el sol puede inducir la aparición de lesiones cutáneas (lupus, urticaria solar…).
- Cicatrices.
- Enfermedades cutáneas que pueden desencadenarse o empeorar con la luz solar (herpes labial, psoriasis, algunos tipos de acné…).
- Situaciones con riesgo aumentado de cáncer de piel (enfermedades como el xeroderma pigmentoso, antecedentes familiares de melanoma…).
25 March 2008
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