El recién nacido duerme unas 16 horas diarias, pero, claro está, no ininterrumpidas. En esta primera fase, que se prolonga hasta los tres meses, sus despertares y sueños están relacionados muy directamente con sus tomas.
Es decir, la alimentación del bebé hace que los períodos de sueño se sucedan aproximadamente cada tres horas: se despiertan cuando tienen hambre y permanecen así alrededor de una hora en la que se dedican, sobre todo, a mamar.
Poco a poco este tiempo se va incrementando, hasta que cumplen los tres meses y pueden permanecer hasta tres o cuatro horas despiertos después de comer.
En esta primera etapa no nos queda más remedio que tener paciencia: lo máximo que suele dormir un bebé de forma ininterrumpida son cinco horas por las noches.
Sin embargo, también es cierto que los despertares suelen ser breves.
27 Julio 2009
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