La costra láctea es aquella que sale en los bebés lactantes que puede aparecer a los primeros meses de vida, y suele desaparecer sola entre los 6 y los doce meses. Se trata de una descamación de la piel del bebé que suele salir en el cuero cabelludo del bebé. También puede aparecer, aunque con menos frecuencia en cejas, pestañas, orejas y  pliegue de la nariz. Suele ser de color blanquecino, pero también se dan casos con color amarillento.

La costra láctea es la manera vulgar de llamar a la “dermatitis seborreica del lactante” o “caspa” como se llama en los adultos. Es incómoda y queda poco estético en los bebés, pero no es nada dañina para ellos, y como ya hemos dicho, suele desaparecer sola.

La causa de la costra láctea está un poco en el aire, pero parecer venir por una transmisión de la madre de un gran número de hormonas que estimulan el crecimiento excesivo de las glándulas sebáceas del bebé. No sale por la falta de higiene, y en exceso de lavados cuándo ya ha aparecido puede ocasionar el efecto contrario, que crezca en vez de tender a disminuir.

¿Cuándo se debe tratar la costra láctea?

En general, la costra láctea no se debe tratar. Igual que viene se va, por lo que lo único que hay que hacer en la mayoría de los casos es esperar. Debemos acudir al médico si vemos que la costra láctea crece rápidamente y se propaga fuera del cuero cabelludo del bebé. También deberemos visitar al pediatra si vemos que, aparte de las escamas, la zona se vuelve rojiza, síntoma de que se está infectando, o se está inflamando.

Existen productos específicos para ayudar a la eliminación de esta aparición antiestética, pero existen productos naturales que ayudarán a su eliminación, aunque, sabiendo que es benigno, lo mejor será dejarlo pasar y que termine desapareciendo sola.

Como norma general, una vez que ha desaparecido, no vuelve a aparecer. En caso de volver, una vez haya desaparecido completamente, puedes preguntar a su médico de cabecera o pediatra por si fuera necesario realizar algún tipo de prueba o tratamiento.