Es uno de los temas que más preocupa a los padres y a la sociedad en general. En los últimos años han saltado las alarmas y se habla de chicos demasiado gorditos o gordos, pequeños obesos de sólo siete años. Pero a esta edad, es decir los tres o cuatro años, es demasiado pronto para detectar enfermedades relacionadas con la masa corporal.
Sin embargo, sí es cierto que entre los tres y los cuatro años ya se empiezan a establecer los hábitos alimentarios que más tarde pueden influir en un posible sobrepeso. Y es que la primera causa de obesidad, por encima de las genéticas y las hormonales, es la nutricional.
Ya comen «de todo», y entre ese «todo» se incluyen algunas comidas desaconsejables como las facturas, las galletitas, las atractivas golosinas, las papas fritas, los palitos salados…
De ahí que los especialistas insistan en enseñar a los chicos desde pequeños a comer de todo y evitar en lo posible las grasas.
Además, una buena alimentación no sólo influye en el peso, también en la altura: si un chico no se alimenta adecuadamente durante un tiempo muy prolongado, puede terminar siendo más bajito de lo que debería.
También debe dormir bien, ya que durante el sueño se libera la hormona del crecimiento.
15 Septiembre 2008
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