Entre los 14 y los 16 meses de edad, el niño comienza a desafiar la autoridad de sus mayores. Les pone a prueba negándose a hacer lo que le piden y haciendo las cosas que le han dicho que no debe hacer. Estos desafíos forman parte de un comportamiento normal para reafirmar su personalidad y su autonomía .
Hacia el final del segundo año, algunos niños responden de manera encolerizada cuando reciben una respuesta negativa a sus desafíos o cuando se les obliga a hacer algo que no desean hacer. Chillan, gritan, dan patadas, se tiran al suelo o lanzan objetos con furia.
En general, las rabietas se producen siempre en presencia de la madre o el padre o de la persona que lo cuida habitualmente . Casi siempre se producen en casa o en momentos en que la madre está ocupada con otra cosa, cuando hay algo de tensión en el ambiente (visitas…).
Qué significa una rabieta? ¿Cuáles son las causas?
Los niños empiezan a tener rabietas en la edad en que se despierta su necesidad de autonomía y ésta choca con los límites que le imponen sus padres y el medio social .
Cuando los bebés son más pequeños, tienen otro tipo de rabietas, motivadas por la frustración de no poder lograr algo (pues no tienen suficiente habilidad) o cuando no les entienden los adultos (pues su lenguaje es aún inmaduro). Desde los 9 meses se pueden dar por tanto este tipo de “berrinches”.
El modo en que los padres van manejando estas primeras manifestaciones de la frustración del bebé y el tipo de relaciones familiares, van a condicionar que las rabietas se mantengan, vayan desapareciendo o …aumenten.
Entre los motivos de las rabietas pueden estar :
- La frustración del niño por no poder hacer algo “inmediatamente”.
- Su deseo de controlar el ambiente, su deseo de “omnipotencia”.
- El deseo de llamar la atención, de ser el centro, para recibir cariño. Algunos niños descubren que “portándose mal” reciben mucha atención y cuando “son buenos” nadie les hace caso. Prefieren correr el riesgo de recibir un cachete, pero desean contacto.
- Cuando las normas de comportamiento son poco claras o incoherentes, el niño trata de descubrir dónde están los límites.
- Cuando los padres dan otras muestras de incoherencia o inconsistencia.
¿Cómo manejar una rabieta?
A veces, la solución más sencilla es desviar la atención del niño . Distraerle con un cuento, una canción, un baile, un juego. Es preferible algo divertido o sorprendente y, cuanto antes, mejor. No dar importancia a la pataleta, no prestar atención al niño o salir de la habitación, suelen dar también buenos resultados , solo que a veces, es muy difícil.
Sea coherente . Si el niño sabe cuáles son los límites, no intentará luchar contra ellos. Recuérdele el límite. “Ya sabes que antes del almuerzo no se toman chocolatinas” .
Durante una rabieta, el adulto debe mantener la calma hablándole con suavidad pero con firmeza , tratándole con cariño pero sin dejar que el niño se salga con la suya.
Algunas veces hará falta contener al niño, sujetarle físicamente (por ejemplo, en el supermercado, no vaya a destrozar cosas, si se va a hacer daño o si golpea a otros). Mejor hacerlo sin hablarle ni mirarle y sujetándolo con firmeza. Cuando el niño se haya calmado, conviene que hablemos con él de las causas y explicarle sus límites (las normas familiares), sus expectativas (que las cumpla porque ya es mayor), sus sentimientos.
¿Qué cosas NO dan resultado?
No debemos :
- Darle un cachete. En general solo ayudará a que empeore la rabieta. (Indica que el niño ha perdido el control y sus padres también).
- Gritarle. Serán dos personas gritando a dúo, sin escucharse. Subirán el tono.
- Ceder al capricho, “para que no monte el numerito” . Esto equivale a premiar al niño por el berrinche. Y por tanto aprenderá que, la próxima vez, solo tiene que llorar un poquito más. Y volverá a intentarlo.
- Ceder por las presiones de la pareja, los abuelos o las personas que estén presentes. Es una situación incómoda, pero es usted quien debe manejarlo ahora y en el futuro.
¿Cómo prevenir las rabietas?
- Poniendo normas claras . No sirve decir “tienes que portarte bien” . Es muy ambiguo. Debemos especificar: “No se tiran las macetas al suelo, no se puede pegar a las personas, no se puede …”
- Fortaleciendo la autoestima del niño , proporcionándole amor, cariño, seguridad. Si el niño recibe mucha atención cuando está tranquilo, no necesitará recurrir a los berrinches.
- Hablando de los sentimientos antes de que se lleguen a descontrolar . La tristeza y la rabia conducen a menudo a rabietas.
30 April 2008
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